• Daniel Raya

Jaime Martín

Actualizado: feb 12

Un autor con un estilo personal que siempre hace que conectemos con sus obras, así es Jaime Martin, autor de grandes títulos como "Siempre tendremos 20 años" o "Las guerras silenciosas".

Tenéis el video con la entrevista completa AQUI


¡Hola, Jaime!, ¿Qué tal va todo? ¿Cómo has empezado este 2021?


¡Hola a todos! Pues imagino que ha empezado como para todo el mundo, con la falsa idea de que ya íbamos a darle puerta a la pandemia y parece que va para largo, así que haciéndome a la idea de que aún queda un largo recorrido y tratando de aprovechar el tiempo para escribir cosas y seguir adelante con el trabajo.


¿Queríamos empezar a hablar de tu última obra publicada, "Siempre tendremos 20 años" ¿Pensabas que iba a tener el éxito que ha tenido tanto aquí como en Francia? ¿Salió primero allí verdad?


La verdad es que salió el mismo mes, pocas semanas de diferencia entre uno y otro. Lo que pasa, es que sí que voy teniendo más feedback con todo lo que está sucediendo aquí en España. En Francia ha tenido repercusión, ha salido en diarios generalistas y en algunas revistas, alguna de música e incluso una de política, saliendo en publicaciones bastante curiosas. Aquí en España la repercusión es más de medios de difusión del cómic, y prensa generalista. Últimamente también en algunos magazines musicales. La acogida ha sido muy buena y ya se está preparando la segunda edición. Yo desde luego no me lo esperaba, pero desde Norma ya me dijeron que sí tendría este éxito.


Supongo que al tratarse de una historia biográfica, no esperas que esa historia más personal pueda llegar a tanta gente ¿no?


En “Siempre tendremos 20 años” intento que, aunque sea una historia personal y familiar, sea una historia asimilable y creíble por la mayor cantidad de público posible. Trabajo para que eso sea así, pero siempre está ese miedo a que puedan pensar "ya está este viejo contando sus batallitas”. Pero como te digo, siempre intento, aunque el contenido sea un tema personal, contar cosas que han afectado a gente de una generación cercana a la mía. Trato de hacer, desde lo particular, historias más generalistas.


Siempre tendremos 20 años, es el último de una trilogía de cómics, donde en el primero hablas sobre tu padre, el segundo sobre tu abuela y en este sobre ti. ¿Tenías claro desde un principio que querías hacer una trilogía o fue a medida que los ibas haciendo que surgieron el resto?


No tenía en mente el sacar una trilogía, simplemente empecé contando la historia del servicio militar de mi padre. Era una que conocía porque él la había contado desde siempre, recuerdo tenerla en la cabeza desde siempre. “Las guerras silenciosas” la hice como un entrenamiento para contar la historia de mis abuelos, “Jamás tendré 20 años”, que también conocía desde muy joven, pero me daba más respeto meterme ahí. La parte documental se me antojaba más compleja, así que decidí hacer primero la historia de mi padre, “Las guerras silenciosas”. Curiosamente, aunque yo no hice el servicio militar, me desenvolví bien con la documentación, veteranos de Ifni me comentaron que todo era creíble y reconocible, así que no tardé en ponerme a hacer la historia de mis abuelos, “Jamás tendré 20 años”. Esos dos álbumes tenía claro que los quería hacer.


La idea de la trilogía nace cuando estoy ya con "Jamás tendré 20 años", estaba acabando el álbum y, hablando con mi editor, que me pregunto que tenía en mente, le dije que tenía dos ideas: Una sobre la crisis financiera del 2008-2010 y otra sobre la gente de mi generación. Hacer la segunda opción era interesante porque podría formar esta especie de trilogía.

Al editor le gustó la idea de completar la saga familiar y me comentó que esa podría ser la mejor opción, a mí también me parecía bien y por ahí tiré. Titularla “Siempre tendremos 20 años” fue una forma de cerrar ese círculo familiar.


Cuando le planteaste a tus amigos, que también son protagonistas de la historia, esta idea. ¿Qué les pareció?


Yo no les dije nada al principio, no solté prenda hasta que el guion no estuvo acabado. Me daba un poco de miedo que si hablaba con ellos, me fueran a influenciar de alguna forma como: "No vayas a meterme a mí", "No cuentes aquello..." así que simplemente hice el álbum. Cuando ya tenía el guion y el storyboard, fue cuando les llamé para pedirles permiso para utilizar sus caras y sus nombres, cuando me dijeron que sí, les mostré las páginas del storyboard donde salían cada uno de ellos.


Por ejemplo, hay un momento de la historia donde uno de ellos está dispuesto a probar la heroína y nosotros le echamos la bronca. Eso no lo dijo él, fue otro amigo que no está dibujado en el álbum, pero como no puedo meter a 10 amigos y que se muevan viñeta arriba, viñeta abajo, hice un grupo reducido. Entonces hay anécdotas que están asignadas a un personaje, pero que realmente le pasaron a otro.


Por lo que se puede leer en el cómic, parece que tanto tus amigos como tu familia te apoyan en todo momento para que te dediques al dibujo ¿Has notado siempre ese apoyo?


Sí, en mi casa tanto mi hermano pequeño, que quería ser músico y tocar en una banda de rock and roll, como mi otro hermano, que quería hacer escultura, maquetas, nos animaron a hacer lo que quisiéramos siempre. Por supuesto mi madre no estaba loca, y si mi hermano quería ser rockero, ella le decía "Adelante, aprende a tocar la guitarra y estudia como todo el mundo y además te voy a apuntar a hacer solfeo". Mi madre nos apoyaba, si yo quería dibujar cómics me animaba, por ella encantada, pero me decía que cuando acabase bachillerato, me fuese a estudiar bellas artes. Debía pensar que, por si acaso, era mejor que tuviésemos una carrera hecha.


Antes de publicar "Las guerras silenciosas", habías hecho una colaboración con Wander Antunes. ¿Te esperabas el reto que supone encargarte del guion y el dibujo cuando vienes de hacer solo el apartado con otro autor? ¿El tener que organizar guion, documentación y todo lo demás en una obra guionizada y dibujada por ti?


No me suponía demasiado problema porque yo ya había escrito mis propias historias desde siempre. Además, antes de este trabajo con Antunes, había hecho "Lo que el viento trae", también con guion mío.


Lo que sí es cierto, es que lo que hice después de la colaboración con Wander en "Todo el polvo del camino", era una cosa más seria de lo que había hecho hasta entonces. Era un periodo nuevo, el de escribir mis propias historias desde una óptica familiar, donde se trataba también, aunque fuese desde un punto de vista más personal, la historia de la guerra civil, la postguerra… Así que en ese sentido sí, era algo relativamente nuevo el abordar estos temas personales, pero ya no como hacia en "Sangre de barrio" o "Los primos del parque". Era la única diferencia, pero yo ya sabia como tratar un guion, es más, me resulta más fácil trabajar este tipo de historias personales basadas en la familia, amigos y gente cercana que cuando se trata de elaborar un guion para una historia inventada. Ahí lo paso peor.


Siempre hay métodos que ayudan, como aplicar un tipo de plantillas o esquemas que facilitan la construcción de un relato, pero no me gustan. Es como cuando vamos a ver una película de género y sabes que tiene un esquema que se va a seguir a rajatabla. En cambio, este tipo de historias familiares, lo bueno que tienen, es que no responden a estas fórmulas, evidentemente se podrían adaptar, pero ya no parecerían una historia real y personal.


La obra "Lo que el viento trae", es una historia de terror, ¿te gusta ir cambiando entre este tipo de historias oscuras y las familiares o personales? O ¿Tienes predilección por uno de los dos o te gusta ir variando?


Me gusta ir variando y me gustan las historias oscuras más que de terror. Sacar el lado desagradable del ser humano, el género de terror en general me gusta, pero a la que intentas ver una película de ese género te encuentras con cada cosa...


Pues la verdad es que el cómic capta muy bien eso, lo terrorífico que pueden ser las personas y como se tiene que ganar el doctor su confianza mientras suceden esos sucesos en el pueblo.


Ese tipo de historias, con la medicina en ciernes, cuando aún no se ha descubierto la anestesia y ese tipo de cosas, es un género de terror en sí mismo. Cuando me estuve documentando para esta historia, estuve mirando un 'tocho', que se podría decir que es la biblia del terror (risas). Son casos médicos de antes del descubrimiento de la anestesia.. ¡Te cagas de miedo!.



Después de ver semejante libro de medicina, ¿Qué te lleva más tiempo? ¿El hacer la obra en si, o documentarte?


Lo que lleva más tiempo siempre es el dibujo, lo bueno es que aunque lleve más tiempo sabes lo que vas a tardar. Yo sé que entre lápiz tinta y color puedo estar unos 3 días por página, por lo tanto ya sé que un álbum de 100 paginas me va a llevar x días más o menos.


Pero un guion no sé cuanto tiempo va a llevarme, primero decidir qué historia contar, después empezar a escribir y que las cosas fluyan para llevar un buen ritmo de escritura. Que sean buenas ideas y que después de un tiempo no descubras que no te gusta lo que llevas escrito hasta la fecha.


Pues te vamos a poner la pregunta que nos dejó la anterior invitada, Carmen Carnero.

¿Ves las redes sociales un bien o mal necesario para el mundo del cómic?


Lo veo bien, es una forma de comunicación directa con la gente que lee cómics, así que en ese sentido es alucinante. Hoy me han preguntado por la reedición de "Las guerras silenciosas" por ejemplo, o qué tipo de plumilla uso. Esa inmediatez y el poder ponerte en contacto con la gente es alucinante, antes no se podía acceder a esta información de una forma tan inmediata.


Por otro lado, internet es un devorador de tiempo, yo solo tengo Facebook e Instagram y, a veces te pones y no te das cuenta de como pasa el tiempo.


Y relacionado con las redes, ¿Crees que hoy en día es más fácil publicar gracias a las redes y poder enseñar tu trabajo? ¿O precisamente por eso hay más competencia?


Pues yo tengo sentimientos encontrados con esto. Por un lado el hecho que dispongamos de internet y redes sociales, facilita el poder llegar a cualquier parte del mundo, así que todo aquel problema de enviar originales o ponerse en contacto con gente lejana se ha reducido a segundos.


Por otro lado, la competencia es mucho mayor, las redes sociales han revelado que existe una legión de artistas de cualquier rincón del planeta que son excelentes. Le puedes dar una patada a una piedra y salen cientos y cientos que ilustran, ¡qué es una maravilla! Y te dices : “Ya se podría cerrar el grifo de internet y seriamos 4 gatos. ¡y sería todo más fácil!”.


Ante esta avalancha, lo único que nos queda es sacar nuestra personalidad. Mi opinión es que contra el virtuosismo solo nos queda dar nuestro toque personal y mostrar nuestra particular forma de ver el mundo, eso puede ser un valor añadido

Pues esa era nuestra última pregunta Jaime, queríamos darte las gracias por este rato y esperamos que todo te vaya genial.